Estudio y aprendizaje

Técnicas de estudio en Educación Primaria y Secundaria.

El aprendizaje es un proceso de adquisición de habilidades y conocimientos que se produce a través de la enseñanza, la experiencia o el estudio.

 

Respecto al estudio, que depende del esfuerzo y trabajo que se dedica para aprender algo, se necesita una actitud activa, donde quien estudia asuma su protagonismo y supere la pasividad.

 

No obstante, en la adquisición de los hábitos y técnicas básicas, la colaboración de los padres y madres se considera fundamental.

 

Crear un buen ambiente de estudio en casa: que exista un sitio fijo para estudiar, con el material necesario (diccionarios, libros de consulta, etc.), aislado de ruidos y distracciones, con iluminación suficiente, buena ventilación y silla y mesa funcionales.

 

 

Establecer un tiempo diario dedicado al estudio: que puede concretarse en un horario de actividades de tarde (indicando tanto el tiempo que se dedicará a estudiar, los descansos y otras actividades extraescolares y de ocio).

 

Acostumbre a su hij@ a que, al finalizar el tiempo de estudio, revise su material escolar y ordene su mochila para asegurarse de que le entrega las notas de los profesores, los exámenes, y no olvida el material para el día siguiente. El tiempo de estudio deberá respetarse sin interferir con otro tipo de encargos que puedan surgir.

 

 

Dando ejemplo de interés por la cultura: a través de la lectura, biblioteca familiar, prensa, conversaciones, etc...

 

 

Mantener una estrecha colaboración con los profesores: se debe caminar en la misma dirección y buscar una colaboración mutua.

 

 

Animar al estudio sin sermonear : es necesario valorar la dedicación al estudio y el esfuerzo más que los resultados, resaltando los pequeños progresos. La adolescencia será una etapa especialmente difícil, en la que los “sermones” pueden ser contraproducentes y el mostrar apoyo y acompañamiento será más eficaz.

 

 

Seguir diariamente el hábito de estudio de nuestros hijos/as pero sin agobiar: hay que interesarse por qué exámenes tienen, qué dificultades encuentran, cuál es su disposición ante cada materia…

 

Hay que guardar un equilibrio en dicho seguimiento e ir otorgando mayor autonomía y responsabilidad conforme ellos vayan creciendo.

 

En segundo lugar, se puede orientar a los hijos/as en el manejo de Técnicas de Estudio:

 

¿Qué entendemos por Técnicas de Estudio?

 

Una técnica de estudio es una herramienta para facilitar el estudio y mejorar los logros. Se trata de estrategias y procedimientos de carácter cognitivo y metacognitivo que se aprenden y desarrollan a través de la práctica.

 

APOCLAM - Educación en Familia 

 

Orientaciones para el estudio en Bachillerato

La familia tiene, entre otras, una tarea relacionada con los estudios de los hijos e hijas: realizar el seguimiento de los hábitos y técnicas de estudio ya cristalizados en etapas anteriores.

 

Partimos de la idea de que ya sabrán subrayar, extraer ideas principales, realizar esquemas, etc. Por ello, ahora conviene ayudarles en la organización y distribución de su tiempo de estudio, auque es interesante el asegurarse de que no comentan errores en las técnicas básicas anteriormente indicadas.

 

Para ayudar a planificar adecuadamente el estudio:

 

Deben tomar conciencia de cuáles son sus hábitos a la hora de estudiar: lugar de estudio, tiempo dedicado, técnicas utilizadas, etc y los resultados que obtienen para ver si han de mejorar algo.

 

 

Recordarles que han de estudiar 5 ó 6 días a la semana durante 2 ó 3 horas al día. Dependiendo de si es época de exámenes y de sus propias capacidades pueden necesitar algo más o algo menos.

 

 

Para planificar su tiempo de estudio deben repartirlo entre las distintas asignaturas según la dificultad que cada una les supone y el grado de importancia que le otorgan. Al final de esta fase, sería conveniente que realizaran un cuadro semanal que registre el tiempo semanal que van a dedicar a cada asignatura. Además, deberían preparar otros dos cuadros de planificación: uno para las épocas de exámenes y otro para las épocas en que no hay exámenes. También deberían incluir las actividades de ocio a las que no piensan renunciar (TV, deporte, etc) para incluirlas en los momentos de descanso en el estudio.

 

 

Insistir en que deben estudiar todos los días, no dejando para los días previos a los exámenes el trabajo de todo el trimestre. Estudiar todos los días y hacerlo a la misma hora hace que se convierta en un hábito que cueste menos hacerlo.

 

 

En cada sesión de estudio, lo más adecuado es comenzar por alguna asignatura que no le resulte excesivamente difícil para ir “calentando motores”; después, cuando ya están a pleno rendimiento, deben estudiar las asignaturas más complejas para ellos. Al final, cuando la fatiga comienza a aparecer, volver a las asignaturas que les resultan más fáciles. Es necesario hacer descansos de 5 a 10 minutos cada hora aproximadamente en los que aprovecharán para relajarse un poco pero no para realizar una tarea que les desconcierte.

 

 

En cada sesión de estudio deben incluir, además del estudio de nuevos contenidos, momentos para realizar breves repasos de lo que han estudiado los días previos y evitar que la curva del olvido haga su aparición. Esta curva nos indica que cuando se ha memorizado algo, el mayor olvido se produce en los primeros momentos de la memorización. Por ello, conviene que tras aprenderse un tema, realicen repasos visuales y breves en los primeros momentos (ej.: a los 5 minutos, a la hora, al día siguiente, a los tres días, a la semana y al mes). Dichos repasos no deben llevarles más de 5 minutos.

 

 

Los estudios de los hijos

Hijos
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Como seleccionar los libros de lectura

El libro debe elegirse en base al principio de calidad. Si desconocemos obras.

autores y géneros en torno al maravilloso mundo de la literatura infantil y juvenil actual, lo más prudente es dejarse orientar por un especialista.

 

La calidad debe estar acorde con el vocabulario adecuado a la edad del lector, sintaxis correcta, frases cortas y sencillas, lógica, coherencia, amenidad y una cierta dosis de intriga. También debemos tener en cuenta no abusar del didactismo y la moralina e ir ampliando poco a poco las ansias de saber y conocer que todos los niños llevan consigo.

 

Es necesario que los pequeños comprendan desde el comienzo del libro el mensaje que el autor plantea. Del mismo modo, ellos ven con buenos ojos que los protagonistas sean de su misma edad o cercana. Si el autor plantea temas que preocupan a los niños, ellos se sentirán atraídos de inmediato por el libro; si por el contrario, la problemática tratada no les resulta familiar y conocida les costará más centrarse en la historia del libro.

 

De acuerdo con estos criterios,¿cómo seleccionar los libros?

 

En Educación Infantil

 

Es conveniente enseñar libros a los niños desde que tienen capacidad física para sostenerlos y comprender sus imágenes con ayuda de los mayores.

 

La ilustración es un complemento de la lectura, que en este primer contacto adquiere una importancia fundamental, de tal forma que enriquece la letra impresa. Los pequeños gustan de todos aquellos ejemplares que tratan temas imaginativos o de la vida cotidiana con predominio total de la imagen.

 

El formato deberá ser pequeño y la encuadernación robusta, por ejemplo de cartón fuerte, tela o plástico. La finalidad del libro es el disfrute material y visual.

 

Primer Ciclo de E. Primaria

 

Durante estas edades sigue predominando la imagen, pero el texto ya ocupa un lugar destacado. Por tanto, textos breves con ilustraciones sugerentes será lo adecuado. El formato suele variar aunque predomina el tipo álbum.

 

El lenguaje debe ser sencillo, con introducción de palabras nuevas que se puedan comprender fácilmente dentro del contexto.

 

Las historias deben ser divertidas, ecológicas, liberadoras, para que los niños lectores inicien su camino con entusiasmo.

 

Segundo Ciclo de E. Primaria

 

Los relatos crecen en extensión e intensidad. Durante estas edades ya se dominan los mecanismos de la lectura y se entiende un vocabulario más complicado.

 

La imagen deja paso al texto, ya no es un complemento para facilitar la comprensión. El libro será atractivo a la vista con una tipografía clara.

 

Tercer Ciclo de Primaria

 

Aparecen las historias con sus argumentos: planteamiento, nudo y desenlace rápido. Tienen que ser relatos con suspense y acción. También gustan de los cuentos maravillosos sencillos, por ejemplo, con animales domésticos que hablan o se desarrollan en un ambiente familiar.

 

En esta etapa los niños y niñas ya han ampliado su capacidad de leer y son capaces de disfrutar de las historias más complicadas. Su hábito de lectura debe ir consolidándose. El libro instructivo tiene para ellos una razón de ser, es rico en detalles y da pie a la exageración y el absurdo, debido a que van desarrollando el sentido del humor. Las frases no serán demasiado largas y complicadas, lo ideal deben ser libros de una extensión de alrededor de cien páginas.

 

Durante estas edades los niños están interesados por muy diversas situaciones, países y personajes. Los libros de aventuras, misterio y, sobre todo, deportes son los que más les gustan.

 


Educación Secundaria.

 

Es un periodo en que pasan a lecturas de adultos y es muy importante pues se puede lograr aficionar al lector para siempre o hacer que la abandone.

 

Las temáticas abordarán el ser, pensar, la forma de ser de la adolescencia, en todas sus dimensiones y preocupaciones sociales, raciales o profesionales.

 

También hay interés por los géneros de ciencia ficción, cómics y la novela policiaca.


 

El vocabulario y el texto literario se acercan cada vez más a la literatura adulta.

 

En el Segundo Ciclo de la Enseñanza Secundaria obligatoria, los adolescentes de 15 a 16 años deben entrar en contacto con todo tipo de géneros, incluyendo la literatura de los clásicos.

 

En la elección de cualquier libro es importante, además de todo lo expuesto, dejarse llevar por el placer que nos pueda sugerir el titulo, la portada o contraportada, el conocimiento previo del autor, el tamaño del libro, su actualidad o antigüedad y otras razones.

 

 

Como trabajar las matemáticas en casa

Lo mas importante de las matemáticas sobre todo a ciertas edades no es que hagan muchas operaciones o conozcan muchos números, lo esencial es que interioricen el concepto del número , lo que significa que juegen con él, que lo entiendan, que lo comparen, relacionen, lo discriminen,..etc.


Por todo ello, las matemáticas se aprenden y se viven en cada momento y en cada situación ordinaria, lo menos importante son los ejercicios en cuadernos sino la relación en forma de juego con el dominio numérico. Los padres debemos ayudarles a jugar con las matemáticas.


            Actividades ejemplificativas al respecto pueden ser:

 

SITUACIONES DE COCINA

 

v  Reparte los cubiertos ( cucharas, tenedores cuchillos ) en los platos.

v  ¿ Cuántos tenedores hay mas que cuchillos ?

v  ¿ Cuántos tenedores hay menos que cucharas .

v  ¿ Cuántas vasos faltan para que haya tantos como platos

v  Reparte las frutas entre todos de forma que sea lo mismo para todos.

v  En esta bolsa hay 9 manzanas. ¿ Cuánto cuesta cada manzana si en total la bolsa costó 235 pesetas ?

v  Si cada plato pesa medio kilo. ¿ Cuánto pesarán los seis platos ?.

v  Coloca las tazas de mayor a menor

v  Pon encima de la mesa una docena y media de frutas

v  Echame el doble de agua que a tu padre.

v  De esta botella de litro gasta solo la mitad

 

 

SITUACIÓN DE HABITACIÓN

 

v  ¿ Cuántos pasos mide de largo la habitación ¿ y a lo ancho?

v  ¿ Cual es la habitación mas larga o grande

v  Si la mesita tuviera el doble de cajones cuantos tendría.

v  Tres camas cuantas patas tendrán

v  Si la lámpara tiene 5 bombillas cuántas tendrían dos lámparas? Y si a esta se le rompen dos con cuantas le quedan?

v  Reparte una decena de libros en cada estantería.

v  Reparte y distribuye de forma igual los muñecos y juguetes entre las tres estanterías

 


SITUACIÓN DE SALITA

 

v  Cuantos personajes, animales,… salen en los dibujos que estas viendo 

v  Cuántas patas tienen las tres sillas de la sala.

v  Cuenta los cristales que tienen las tres ventanas

v  Si en el sofá se pueden sentar 4 personas cuantas personas habrá si solo se sientan la mitad.

v  Cuantos botones tiene el mando a distancia

v  Coge del armario el penúltimo muñeco.

 


SITUACIÓN DE VIAJES -TIEMPOS

 

v  Cuantos KMs faltan para llegar a casa según pone el cartel.

v  Si son las 9 y tardamos media hora en llegar a que hora estaremos

v  Cuantos KMs ida y vuelta hay hasta ........

v  Solo tardamos diez minutos en llegar a..... , entonces para llegar a las 9 y media a que hora salimos de casa.

 

 

SITUACIONES DE COMPRA - VENTA

 

v  Si el periódico cuesta 125 pts coge las monedas necesarias para que sea el importe exacto.

v  Si un chicle cuesta un duro cuantos compras con 4 duros.

v  Puedes comprar un cuento que cuesta 5 duros y tu tienes 15 pts ¿ Cuanto te falta o te sobra

v  Comprobar la vuelta de una compra pequeña

v  Ordena las monedas y billetes del monedero de menor a mayor

v  Cambié un billete de mil pesetas en monedas de 20 duros. ¿ Cuántas monedas tendré ?

 


SITUACIÓN DE ESTUDIO

 

v  ¿ Cuantas hojas tiene este cuento ¿ y si rompemos tres cuantas le quedan

v  Abre el libro por la página anterior a 120

v  Abre el libro en la página siguiente a la 133

v  Tacha del árbol la tercera parte de manzanas.

v  Cúantos lápices te faltan para tener tantos como bolis.

v  Dobla la hoja en 4 partes.

v  Dibuja solo en la mitad superior del folio

v  Coloca los libros y cuadernos en grupos de 4.

 

OTRAS

 

v  ¿ Cuantos dedos tienes entre las dos manos ?

v  Cuenta los números hasta el 50 de 2 en 2

v  Descuenta desde el 50 hasta 0 de dos en dos.

v  ¿ Cuántos años tienes mas que tu hermano ?

v  Cuantos años te faltan para tener 20

v  Dentro de 8 años cuantos tendrás

v  Cuantos años sumamos tu madre y yo.

v  Cuantos años le saco a tu madre

v  Cuantos días tienen dos semanas

v  Cuales son los meses del año.

v  Cuales son las estaciones del año

v  Docena y media de pasteles cuantos son ?

 

Como ayudar a nuestros hijos en los estudios

La tarea educadora de los hijos es un derecho y deber primario que tienen los padres. El resto de las instituciones que aparecen a lo largo de la escolaridad de un niño tratan de educarlo por delegación implícita que hacen los padres de ese derecho primero. Pero delegar una tarea, no quiere decir olvidarse, es por ello, que los padres no pueden omitir el derecho y deber primero a la educación de sus vástagos.

La interrogante que surge es.¿cómo ayudar a nuestros hijos en los estudios?, a esta pregunta vamos a tratar de darle respuestas:

1.- Creando un ambiente de estudio en casa

El ambiente que nos rodea es la influencia que tiene en nosotros el entorno que nos rodea. Watson uno de los iniciadores del conductismo en psicología, ya decía: “Dadme un niño y podré hacer de él o un criminal o un santo”. Con ello quería poner de manifiesto la influencia decisiva que tiene el entorno que nos rodea en la personalidad o en la manera de conducirnos. Somos lo que hemos aprendido a ser.

Crear un ambiente no es la actuación de unos días concretos, sin continuidad de manera esporádica para tratar de conseguir unos objetivos educativos. Crear un ambiente significa una actuación sistemática, perseverante para conseguir los objetivos marcados.

¿Cómo se crea el ambiente de estudio?:


Incidiendo desde todos los planos posibles para conseguir el objetivo, es decir, desde los valores a fomentar, ser laboriosos, ser constante en las tareas, valorar el esfuerzo, etc. 


Cuidando los detalles materiales que favorezcan el trabajo: que exista un sitio para estudiar, este lugar   deberá reunir algunas condiciones mínimas del tipo de las siguientes: aislamiento de ruidos y cosas que distraigan; iluminación suficiente; silla y mesa de trabajo funcionales para las tareas que se realizan normalmente.


Respetando los padres el tiempo de tareas sin interferir con otros encargos que puedan surgir, que la televisión no esté puesta en el tiempo de trabajo, etc.

 

Creando hábitos de estudio, es decir, repitiendo siempre el mismo horario de estudio, de trabajo.. en un ambiente de silencio. Aprovechando los padres el tiempo de estudio para realizar ellos, si es posible, diversos trabajos que tengan pendientes para que sus hijos los puedan ver como modelos que van por delante y son dignos de imitar.
 Teniendo un material base para el estudio: diccionarios, enciclopedias, libros de consulta.
 Promoviendo para el tiempo libre actividades que tengan que ver con la cultura, con la lectura, con el afán de saber más.


2.- Los padres han de ir por delante en su afán por la cultura


Si los padres tiene, por ejemplo, curiosidad intelectual, afán de saber y afición por la lectura, serán un ejemplo estimulante para el estudio de sus hijos.

Los padres tienen que preguntarse hasta qué punto fomentan, sobre todo con el ejemplo, la cultura familiar. En este punto puede surgir la pregunta de cómo van a hacerlo, si los padres posiblemente no tienen el nivel de estudios idóneo, no son universitarios, y apenas pueden responder a las preguntas que les plantean sobre las dudas en las tareas escolares. En este punto hay que decir, que los hijos no piden un profesor particular en los padres, sino la coherencia en su preocupación por los temas culturales, su sensibilidad ante lo artístico, el afán de saber que han mostrado en su trayectoria personal. Son manifestaciones de esa sensibilidad cultural, la existencia de una biblioteca familiar, las revistas que entran, las conversaciones que se tienen, etc.

3.- Manteniendo una estrecha colaboración con el tutor y profesores de los hijos

Padres y profesores están metidos en una misma tarea: la educación de los niños, por ello, se ha de tirar unos y otros en la misma dirección y se precisa de una colaboración mutua.

En este punto como en tantos otros, hemos de estar en el término medio, no pasarse por un extremo ni por el otro. Hemos de estar en contacto con los profesores, pero no podemos estar un día si y otro no requiriendo información del profesor sobre cómo va nuestro hijo, porque ello puede resultar agotador para el profesorado. Tampoco hemos de pasarnos por el otro extremo, el no aparecer por el centro, el que nos desconozcan, por mucho que requieran nuestra presencia.

Término medio puede ser una entrevista en cada evaluación, en otros casos que nuestro hijo requiere una tutorización mayor por el colegio y los padres, la periodicidad de la reunión puede ser una vez al mes.

Los aspectos que se pueden tratar en esas entrevistas pueden ser:

 Intercambiar información sobre la forma de ser: conducta del hijo estudiante: que capacidades mentales tiene más y menos desarrolladas y cómo las usa.
 Qué disposición tiene hacia el estudio: ir tirando con el mínimo esfuerzo, muestra interés o no, es perseverante en lo que se propone o enseguida abandona...
 Cómo estudia: qué dificultades principales encuentra en la realización de su trabajo, en qué necesita mejorar en concreto.
 Que valores son los que se insiste en casa, y cuáles son los que se proponen en el centro.

Esta información del centro educativo se obtiene sobre todo a través de entrevistas periódicas entre padres y profesores. Conviene que los padres acudan a dichas entrevistas habiendo pensado que tipo de información necesitan y qué tipo de información pueden, a su vez, facilitar al tutor o a los profesores.

Convendrá fijarse conjuntamente algún objetivo común para la actuación de los padres y del centro. Conviene que sea preciso y medible, para que en la próxima entrevista que se tenga, empezar por la revisión del objetivo marcado, cómo ha ido, qué dificultades han surgido, cómo adaptarlo para ahora, etc.

En el intercambio de información bidireccional entre padres y profesor, ocurrirá que el profesor o los padres no pueden proporcionar la información sobre algún dato concreto que se le pide. Esto es perfectamente comprensible. Pero los padres no deben por ello renunciar a conseguir lo que se proponían. Pueden pedir al tutor que consiga esa información para la entrevista siguiente, bien a través de su observación personal, bien a través de otras personas de entre las que trabajan en el centro educativo (profesores de las diferentes asignaturas, psicólogo, etc.).

4.- Orientando a los hijos en el manejo de las técnicas de estudio

Los buenos resultados en el estudio depende de querer estudiar, saber estudiar y hacerlo, es decir nos estamos refiriendo a la motivación, a las técnicas de estudio y a la fuerza de voluntad para realizar lo previsto.

Ahora nos vamos a referir a la importancia de tener la suficiente competencia en el manejo de las técnicas de estudio. Éstas son el instrumento del trabajo intelectual, y de igual modo que si quisiéramos tener un jardín arreglado necesitamos de un instrumental: azada, rastrillo, tijeras.... para realizar nuestro propósito, de igual modo nuestra inteligencia necesita de un instrumental para ser eficaz en el estudio. Por otra parte, nuestro método de estudio siempre es perfeccionable, siempre algo se puede hacer mejor con el menor esfuerzo, mejor y en el menor tiempo posible.

Hay que decir que el primero y principal instrumento que se necesita para el estudio es la lectura, de manera que nuestro hijo tenga las suficientes habilidades en comprensión, velocidad y entonación correcta en la lectura. Si este aspecto básico no se ha desarrollado en su momento con la suficiente eficiencia, posteriormente será la causa originaria del fracaso escolar que aparecerá.

Otras técnicas de estudio que nuestro hijo debe manejar adecuadamente son:

 Saber organizarse el tiempo.
 Saber hacer esquemas, resúmenes.
 Saber subrayar un texto.
 Pasos a seguir para estudiar un tema.

Es muy probable que en el centro educativo haya un plan de acción tutorial en el que figurarán la impartición a los alumnos de las técnicas de estudio, pero a veces no se practica lo suficiente, y los padres tienen que suplir en ello.

Así pues, la primera tarea es detectar en qué falla nuestro hijo, los defectos de estudio más comunes son: memorismo, estudiar sólo para el examen, dependencia excesiva del profesor y del libro de texto (falta de iniciativa), no saber distinguir lo importante de lo secundario, dificultad para expresar oralmente y por escrito, dificultad para relacionar y sintetizar conocimientos, mal uso del tiempo...

Una vez que entendemos en qué falla y en qué hay que actuar, habrá que hacer un plan para tratar de superar esos puntos débiles.

5.- Animando al estudio sin sermonear

Hay que empujar al estudio sin que se note, sin sermonear, ya que el insistir en un mensaje con oportunidad y sin ella en los adolescentes, puede ser contraproducente. Sermoneamos en la medida que insistimos demasiado en un punto sin que sea el momento oportuno para ello.

Hemos de valorar el esfuerzo y la dedicación de nuestro hijo al estudio más que sus resultados. No ha de centrarse toda la valoración de su hijo en sus notas. Hay que mirarle como persona y en un contexto más amplio que el mero rendimiento académico.

Resaltar sus propios progresos, aunque no estén a la altura de lo que a nosotros como padres nos gustaría. Hay que dar tiempo, lo importante es que vaya subiendo cota, aunque en un momento parezca que está retrocediendo. Recuerden que los éxitos, aunque sean o nos parezcan pequeños, son una pieza clave para mantener el interés.

No poniendo, de entrada, las metas demasiado lejos, para que no cunda el desánimo. Por regla general, son más eficaces los pactos familiares sobre aspectos concretos y con refuerzos también concretos, que los grandes discursos de los que se suele abusar.

6.- Procurando las ayudas pedagógicas oportunas cuando sea necesario

Cada hijo tiene su propio ritmo de aprendizaje, los puntos fuertes en el conocimiento y materias en las que presenta lagunas o dificultades. A estos alumnos hay que dar la respuesta pedagógica adecuada, que puede ir desde nuestra ayuda personal hasta ponerle un profesor particular.

Vamos a analizar algunas de las posibles respuestas:

a) Encargarse los padres.

Teóricamente parece una de las más idóneas porque el conocimiento profundo que los padres tienen de sus hijos les lleva a saber exactamente qué es lo que tiene que superar su hijo, además los padres están revestidos de una autoridad que no tienen otros que pueden intervenir, como son los hermanos.

La dificultad que tiene esta opción es que los padres han de disponer de suficiente tiempo para poder dedicarlo a la ayuda escolar de los hijos. Asimismo han de tener los suficientes conocimientos para ayudar a sus hijos en esas materias.

b) Encargarse algún hermano mayor.

Tiene la ventaja de hacer partícipe a un hermano mayor de la responsabilidad de ayudar a un hermano. Esto crea más unidad familiar entre los miembros al tener un propósito común. Otra ventaja es que entre alumnos se explican de manera más didáctica y con el mismo lenguaje las cosas que tienen dificultades.

Puede tener la dificultad de la falta de autoridad que tiene un hermano de manera que no siga las indicaciones que se le hacen. Otra dificultad es la falta de perseverancia en el encargo que se ha asignado a ambos cuando surgen las dificultades. Suele pasar que el hermano a quien se le ha encargado la atención académica, se escude en que él tiene bastante que hacer y no puede perder el tiempo con su hermano, que además no responde a veces a sus indicaciones.

Para subsanar estas dificultades puede ser conveniente asignarle una paga al hermano con el fin de darle más seriedad y responsabilidad.

c) Tener un profesor particular.

Que puede reforzar aquellas materias en las que tiene más dificultades. Para que un profesor particular sea una ayuda para nuestro hijo, hemos de tener en cuenta los siguientes puntos:

 Los contenidos que se vean en las clases particulares han de estar supeditados y ser complementarios a los que se desarrollan en el centro educativo por el profesor de esa materia.
 Es conveniente que sea una situación provisional, durante un tiempo. Hemos de tener en cuenta que lo normal es que vaya avanzando por los distintos cursos sin que necesariamente precise de un profesor particular. Se requerirá para situaciones extraordinarias: unos suspensos que indican lagunas importantes, dificultades significativas con área determinada, promocionar a un curso superior sin tener afianzado el anterior, cuando el niño no pueda seguir el ritmo normal de la clase....Sin embargo, puede pasar que lo extraordinario se convierta en ordinario.
 Los padres deberán contar con la opinión del tutor y otros profesores. De esta forma, en caso afirmativo puede establecerse, además, una colaboración entre el profesor particular y los profesores del centro.


7.- Siguiendo el quehacer diario sin agobiar

Hemos de seguir el día a día del quehacer diario. El criterio es que cuanto más pequeños más de cerca hemos de hacer el seguimiento de las tareas de nuestros hijos, cuando van siendo más mayores y han ganado en autonomía y responsabilidad, les podemos dar más distancia en el seguimiento.

Hay que saber qué exámenes tienen, qué resultados están obteniendo, con qué dificultades se encuentran, cuáles son sus actitudes, disposiciones....

Hay que guardar un equilibrio entre dos posturas extremas, una hacer un seguimiento pormenorizado, que puede resultar agobiante a nuestros hijos, y que en algún momento determinado hay que seguir esa estrategia porque requiere una tutorización especial, pero que si se aplica más tiempo puede ser contraproducente. Y la otra postura es no preocuparnos por sus cosas, seguirlo a mucha distancia, de manera que indique despreocupación por nuestra parte. El criterio como se ha dicho antes es ir de más seguimiento a menos según va teniendo más años, pero cada caso es único.

Un objetivo educativo que hemos de marcarnos los padres es que tengan la suficiente madurez y autonomía para organizarse nuestros hijos en el tema de los estudios, y también sería extensible a otros ámbitos. Pero centrándonos en el primero, lo deseable sería que cuando están en el primer ciclo de la enseñanza secundaria obligatoria, es decir, con 13-14 años, nuestros hijos se pudieran organizar por si mismos el horario de estudio, si se van a levantar por la mañana o se quedan por la noche porque tienen un examen....

Hemos de tener en cuenta, que los padres podemos mandar que estudien, que hagan esto o aquello otro, pero esto se puede hacer cuando tienen pocos años, porque aceptan nuestras indicaciones sin rechistar, pero cuando llegan a la adolescencia, si no va saliendo de ellos mismos el hacer las cosas, porque entienden que así lo tienen que hacer, poco podremos hacer con imposiciones si nuestros hijos no están dispuestos a estudiar.

Para ir consiguiendo esta meta educativa, los padres tenemos que empezar desde pequeños, poco a poco, que sean ellos los que hacen las cosas porque así lo van decidiendo, con autonomía, aunque a veces haya que mandarles, pero con la tendencia que sean los que llevan las riendas de los estudios.

 

El desarrollo de la atención

A nuestro alrededor, existen numerosos estímulos y en cada momento captamos una pequeña cantidad a través de los sentidos. Esto sería la atención, es decir, la posibilidad de elegir unos pocos de los numerosos estímulos que se nos presentan. La atención es un proceso indispensable para el procesamiento de la información y la adaptación del individuo al entorno, claro está basándose en las experiencias previas. Entre los PROCESOS ASOCIADOS a la atención tenemos la percepción, la memoria a corto y largo plazo y la atención misma. Por ser la atención un proceso cognitivo ligado en gran medida a un proceso de percepción, debemos evitar las sobrecargas de estímulos. De este modo seleccionamos información dependiendo de ESTÍMULOS externos e internos al sujeto, que es una de las condiciones principales que se debe dar para que surja el acto de conocimiento.

 

Podemos decir que estímulos externos son:

o Estímulos intensos, por ejemplo un estruendo.

o Algo que sea novedoso.

o Se presta más atención a lo que tiene sentido para nosotros.

o Objetos móviles, llaman más la atención que los estáticos.

o Contraste entre estímulos.

o Posición, ya que culturalmente estamos predispuestos a atender a la parte superior izquierda.

 

Dentro de los estímulos internos, citamos:

• Necesidades fisiológicas.

• Depende del desarrollo, ya que con la edad se mejora la capacidad de atención.

• Intereses y motivaciones propias del sujeto.

• El lenguaje es instrumento del pensamiento y medio de comunicación, que nos permite hablar sobre cosas que no están presentes.

 

 

El CICLO DE LA ATENCIÓN esta formado por tres fases las cuales son guiadas por la motivación y las expectativas de la persona hacia algo, por lo cual la persona de forma voluntaria selecciona el objeto o la acción a la que desea poner atención.

 

Primera fase: selección de la atención, si es del interés de la persona, el objeto o la acción a la que se le está prestando atención, la persona se esfuerza en tratar de mantener el mayor grado de atención posible

Segunda fase: mantenimientos de la atención, una vez que la persona disminuye o pierde el interés en el objeto o la acción en la cual enfoca su atención, la persona pasa a prestar atención a otro objeto o acción

Tercera fase: paso a otra actividad, comenzando de nuevo el ciclo de atención.

 

Podemos hablar también de dos TIPOS DE ATENCIÓN:

 

Atención voluntaria. Son las pautas que se han formado en experiencias pasadas, entre una u otra tarea, o mejor dicho en su fórmula verbal. Este tipo de atención puede dirigirse y mantenerse sin dificultad cuando nada extraño impide la actividad que se efectúa y también, cuando existen determinados inconvenientes (Estímulos externos, algunos estados especiales del organismo o pensamientos). Sin embargo lo esencial para la atención voluntaria es una organización determinada de la actividad, esto es lo que la caracteriza. Este tipo de atención pasa a ser involuntaria cuando se realiza algo en lo que no hay interés.

 

Atención involuntaria. La atención del objeto o estímulo que en un momento dado se refleja en la conciencia de entre los muchos que actúan constantemente sobre el hombre, se efectúa en muchos casos involuntariamente, sin intención. Es un reflejo de orientación motivado, por los cambios y oscilaciones del medio exterior, posee la aparición de un estímulo, que hasta ahora no existía, y que en un momento dado actúa por primera vez en el sujeto. En nuestro desarrollo la atención es inicialmente refleja (respuesta refleja ante estímulos) y por medio de la interacción de los reflejos de atención con el ambiente ésta va evolucionando hacia una atención totalmente voluntaria y selectiva.

 

Existen unas variables que influyen y estimulan el DESARROLLO DE LA ATENCIÓN. Veamos algunas de ellas:

 

1. Un elemento que influye en el desarrollo de la atención es la selectividad: la observamos al enfocar nuestra atención. Seleccionamos la fuente de información o el cambio hacia otro emisor de información. Esta característica de la atención simplifica y optimiza la percepción al minimizar la información necesaria, acorde a un contexto o situación existente y actual para la sintonía de la persona.

 

2. El volumen de atención es el límite de la cantidad de procesos de atención que podemos mantener con buena calidad. El volumen de atención depende en gran medida de la experiencia. Para llegar a realizar simultáneamente una actividad se requiere del conocimiento de la misma por repetición logrando un dominio de una tarea para la realización de otra tarea en forma simultánea.

 

3. La ciclicidad de la atención se refiere a los ciclos de actividad y descanso requeridos por el cuerpo en los cuales podemos observar el juego como la principal actividad de aprendizaje del niño y su regulación natural con los periodos de descanso, afectados en muchos casos por la intensidad de la atención.

 

4. El grado de intensidad de la atención en el desarrollo de una actividad depende del interés, significado, valor de la actividad para la persona basándose estos en la experiencia previa.

 

5. La estabilidad de la atención depende de la edad. Así, por ejemplo, a los 2 años se estima en 7 minutos y a los 3 años estaría en 9 minutos. La estabilidad de la atención es el tiempo promedio de atención en la ejecución de una actividad.

 

Francisco Javier Rodríguez Laguía

 

Deberes para casa

Los deberes son un complemento para las clases porque el alumno puede realizar ejercicios prácticos correspondientes a los contenidos teóricos de las clases. Vienen a ser un repaso de la materia estudiada y/o explicada en clase y un factor eficaz para formar buenos hábitos de estudio.

Hay que destacar que lo que hace indirectamente el chico, cuando dedica tiempo en casa a la lectura, subrayado, repaso, pasar a limpio, etc., es crear HÁBITO, algo que no destaca hoy día. Por desgracia, el estudiante medio de hoy, no tiene hábito para el estudio. Sabemos que para crear hábito hace falta tiempo y constancia..., ¿lo tiene el chico de ahora?, ¿se lo facilitan las familias?, ¿no será que las familias están demasiado “preocupadas” en buscar actividades y llenar el tiempo del niño de cosas triviales y se han olvidado de lo fundamental?: dejar hacer, dejar que el chico adquiera autonomía, sepa asumir responsabilidades...

Y es que por otro lado, no nos damos cuenta que ayudar a los hijos a hacer las tareas escolares, estar con ellos para poder servir de apoyo, es una forma 

Hay que apuntar que para ayudar a un hijo a hacer su tarea no hay que tener un nivel alto de conocimientos de la materia de estudio. No vale eso de que “yo no puedo ayudar a mi hijo porque no me acuerdo”; “hace mucho tiempo que estudié”, etc. Se puede ayudar estando a su lado y hacer otra tarea en casa, leyendo y dando ejemplo de la importancia de la lectura, preguntando cuando lo solicite, buscando alguna explicación complementaria en la gran cantidad de libros de consulta que hoy día hay en casa, interesarse por la vida escolar del hijo, comentar las tareas de la agenda escolar, ayudar a planificarlas y estimularle a la terminación y un largo etcétera de posibilidades que permite colaborar y facilitar la tarea de los chicos siempre que estos la soliciten.

 

Por tanto, EL TIEMPO DE TAREA en casa DEBE SER PLANIFICADO Y APROVECHADO eficazmente. El tiempo hay que administrarlo como un bien preciado y escaso atendiendo a los gustos de los hijos y esto permitirá sacarle gran partido...¡y hasta habrá tiempo para jugar! Y es que es muy triste que un niño llegue al final del día y no haya podido jugar. Eso va contra la naturaleza y un desarrollo armónico de la persona. Es preciso organizar el tiempo y habituar al niño a esto.

 

El pedagogo JOSÉ MARÍA LAHOZ GARCÍA en su artículo “El trabajo escolar en casa” establece algunos tiempos de referencia que se pueden considerar como razonables en función de la edad, durante los cinco días hábiles de la semana. Estos pueden ser:

 

- Educación Primaria (hasta los 12 años). El tiempo debería oscilar entre una media hora diaria en el primer curso y una hora y cuarto en el último curso.

 

- Educación Secundaria (entre los 12 y 16 años). El tiempo oscilaría entre una hora y media en el primer curso y dos horas en el último.

 

El tiempo establecido debe ser lo suficientemente estable para crear hábitos pero al tiempo, lo suficientemente flexible que permita adaptarse y poder responder a imprevistos que surjan. El autor anterior en su mismo artículo, nos dicta algunas costumbres sobre como distribuir el trabajo durante el tiempo de estudio.A saber:

 

1. Antes de empezar, dedicar unos minutos, pocos, a decidir el orden en que se harán las diferentes actividades de trabajo o estudio si las hubiere.

 

2.Hacia la mitad del tiempo dedicado al trabajo, hacer una pausa de no más de cinco minutos para relajarse. Puede, por ejemplo, ir al lavabo, escuchar una canción, dar una vuelta por la casa, etc.

 

3.Si ha de hacer más de una actividad, empezar dedicando unos minutos a la que resulte menos penosa, seguir con la que requiera más concentración y esfuerzo y dejar para el final, si las hubiere, otras que no necesiten mucha concentración.

 

4.No aplazar las tareas hasta el límite del plazo de tiempo disponible para su finalización. Más bien distribuirlas según su dificultada lo largo de los días y con la idea de hacerlas cuanto antes. Sigue siendo válida la frase popular "no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy".

 

ARTURO RAMO GARCÍA en su artículo “Los deberes” nos señala algunas normas sobre la preparación, imposición y corrección de los mismos:

 

1. Deber ser ejercicios prácticos del contenido de la clase. En ocasiones consisten en terminar los ejercicios de la clase y otras veces tareas nuevas.

 

2. Una duración aproximada podría ser ésta: en Primaria, los deberes curriculares ocuparían de media hora diaria en los primeros cursos (6 años) a una hora en los últimos (11 años). En Educación Secundaria la duración oscilaría entre una hora y cuarto en primero (12 años) a dos horas en cuarto (15 años).

 

3. La cantidad de deberes debe ser supervisada por el tutor siempre que sean varios los profesores especialistas los que manden tareas para casa. Una de las críticas contra los deberes ha sido la irregularidad de los contenidos. Unos días se mandan pocos y otros se acumulan excesivamente provocando el agobio de alumnos y padres.

 

4. Hay que evitar la rutina y los ejercicios repetitivos poco significativos.

 

5. Es muy positivo el uso de la agenda escolar donde el alumno va anotando las tareas y los padres en casa pueden controlar y ayudar a los hijos.

 

6. Una condición necesaria es que esos deberes han de ser examinados y corregidos por el profesor o por los propios alumnos dirigidos por el profesor.

 

7. Los alumnos han de tener un tiempo diario para la lectura, los juegos y la convivencia con sus hermanos y padres.

 

Para terminar y siguiendo de nuevo a JOSÉ MARÍA LAHOZ apuntamos unos CONSEJOS PRÁCTICOS que pretenden resumir y guiar la actuación y papel de los padres hacia los deberes de los hijos.

▪ Ambos padres deben colaborar en el seguimiento de los deberes de sus hijos. Establecer un sistema de turnos para trabajar con los hijos y comunicarse a diario cualquier asunto de interés.

▪ Hacer que vuestro hijo informe personalmente de sus avances o problemas

 

El desarrollo de la imaginación

A menudo oímos la expresión “este niño tiene mucha imaginación” o “¡cuánta imaginación tienes!” cuando nos sorprenden las respuestas de un niño. Y es que el ser humano puede imaginar porque aprende a ser introspectivo ya que es capaz de traer a su mente objetos que han sido experimentados alguna vez pese a que esos objetos no estén presentes. Un niño es capaz de traer a su mente el olor de su madre, la imagen de un ser querido, el sentimiento agradable del agua tibia del baño, etc. La existencia de estos “objetos” en su mente es debido a la capacidad para representar en la ausencia de estos.

 

La imagen existe en la mente porque previamente se ha percibido, porque ha existido la percepción. Sabemos que la imagen tiene un origen sensorial. En casos normales no hay problemas pero cuando se presentan alucinaciones y sobre todo en los sueños, es difícil diferenciar imaginación y percepción. Sabemos (por propia experiencia) que en los sueños nuestra mente forma imágenes que nos parecen reales. En los niños pasa igual.

Ya decíamos en otro artículo que la percepción es la función psíquica que permite al organismo, a través de los sentidos, recibir, elaborar e interpretar la información proveniente de su entorno. La percepción, igual que la imaginación, está ligada al lenguaje y es entonces un elemento básico en el desarrollo cognitivo.

La imagen la podemos diferenciar de la percepción si nos basamos en tres hechos fundamentales:

 

1. La imagen es mucho menos intensa que la percepción. Si pensamos en fuego, no es lo mismo la imagen del mismo que percibirlo directamente en la mano. Podemos afirmar que la imagen es una percepción más débil. Y entre las mismas imágenes hay diferencias notables de intensidad ya que depende de la atención con que la imagen ha sido percibida, de las veces que la hemos percibido y de la fuerza que tuvo la impresión que nos causó. Si un niño escucha muchas veces un mismo mensaje, una música, etc., es capaz posteriormente, en ausencia de estos estímulos, de reproducir con mucha intensidad el mensaje o experiencia concreta, eso sí, con menos fuerza que la percepción real.

 

2. La imagen es menos estable que la percepción. Si una persona tiene delante una imagen es capaz de apreciar todos los detalles de la misma. Sin embargo, en el momento que dicha imagen está ausente, resulta más difícil imaginar todos los detalles que habíamos percibido anteriormente. La imagen se desvanece (y más con el tiempo) y estamos obligados a hacer esfuerzos para que permanezca entre nosotros.

 

3. La imagen es menos rica en detalles que la percepción. Los detalles y contenidos de una imagen o experiencia que vivimos, los podemos definir sin problemas y con sumo cuidado. En una imagen presentamos más problemas y los detalles son más difusos. La imagen es esquemática y recordamos lo más destacado.

 

Las diferencias entre imaginación y percepción que acabamos de enumerar aparecen igualmente en un niño pero, si cabe, más destacadas. La imaginación permite crear cosas nuevas y deducir respuestas de muchas preguntas. Es una visualización mental. También está ligada a la COMPRENSIÓN ya que si puedes imaginar algo puedes comprenderlo.

Una vez visto cómo actúa la imaginación en la mente del un niño, es preciso plantear cuáles son las FASES DE LA IMAGINACIÓN.

A saber: fijación de la imagen; conservación de la imagen en nuestro cerebro de manera inconsciente y, lo que llamamos reviviscencia, es decir, volver a traer al recuerdo, a nuestra consciencia, la imagen.

 

La reviviscencia es la evocación de una experiencia, sea imagen, sonido, acto, etc. Esta evocación puede ser voluntaria (cuando nos interesa en virtud de un deseo o motivación) o de manera espontánea (cuando un niño tararea una canción aprendida sin deseo aparente) Esta evocación espontánea se da debido a unas leyes basadas en la proximidad de estímulos, en la coincidencia en el tiempo y espacio o en la semejanza. Pero de todas las imágenes que podamos traer a la imaginación, tienen preferencia aquellas que se relacionan con nuestros intereses, gustos, tendencias, preocupaciones, etc.; de ahí que un niño pueda llorar de repente sin motivo aparente pero es porque, a veces, rememora y evoca alguna experiencia negativa previa que ha tenido en relación con algo que ha visto, algún objeto cercano, etc.

 

Se puede afirmar que existen tantas clases de imágenes como percepciones posibles: visuales, auditivas, táctiles, olfativas, de movimiento, etc. Las más frecuentes son las dos primeras aunque cuanto más pequeño es el ser humano tienen especial importancia también las táctiles y las olfativas al tener poco desarrollados, los sentidos de la vista y el oído.

 

En lo que se refiere a la imaginación, encontramos diferentes individuos en función del predominio que en cada persona tiene cada tipo de imagen. Así podemos hablar de personas predominantemente auditivos, otros que son fundamentalmente visuales, motores, etc. Es aquí donde encontramos la raíz de artistas que son capaces de imaginar determinados sonidos y la combinación de los mismos da como resultado una pieza musical. Así, si lo aplicamos a la imagen, es posible encontrar personas que destacan en la pintura y el dibujo y por lo que determinados niños presentan, desde muy pequeños, ciertas habilidades en estos campos: imagen, sonido, movimiento, composición escrita, etc.