Convivencia

Educar para la convivencia

Significa promover unos valores, actitudes y conductas positivas para la interacción social, basados en los principios de los derechos humanos y el rechazo de toda postura violenta o discriminatoria.

Educar para la convivencia supone proporcionar un buen instrumento para construir una cultura democrática, participativa, tolerante y respetuosa con las diferencias así como fundamentar compromisos y prácticas responsables de toda la comunidad educativa, profesorado, alumnado, familias y personal de administración y servicios.

Se trata de promover unas buenas relaciones sociales entre todos los miembros de la comunidad educativa:

  • Mantener una visión positiva del conflicto como algo consustancial al ser humano y habitual en la vida cotidiana y que, bien resuelto a través del consenso y la negociación, implica un enriquecimiento mutuo.

  • Promover la participación como objetivo educativo y valorar la comunicación como elemento fundamental para la mejora de la participación.

  • Considerar el centro educativo como una comunidad de convivencia y centro de aprendizaje.

  • Promover el establecimiento de un sistema de normas elaboradas democráticamente que sean el reflejo de la participación, el diálogo y el consenso de la comunidad escolar.

  • Dar la máxima importancia a la organización y gestión del aula, como espacio privilegiado en el que tienen lugar la mayor parte de las relaciones interpersonales, así como a la metodología de enseñanza y aprendizaje.

  • Impulsar la creación de estructuras para la mejora de la convivencia y la resolución pacífica de conflictos.

  • Favorecer el desarrollo socioafectivo y el conocimiento de los otros, afrontando el reto de enseñar y aprender a vivir consigo mismo y con los demás, y teniendo como objetivo la educación emocional.

Fuente: APOCLAM

Acoso entre iguales

Hablamos de maltrato entre iguales cuando nuestro hijo/a se ve sometido de forma repetida y durante un tiempo a formas de hostigamiento por parte de un compañero/a o un grupo de compañeros de manera que la víctima queda en una situación de inferioridad de la que no puede salir por sí mismo.


Podemos encontrar diferentes tipos de maltrato entre iguales:

Verbal: Motes, difamaciones, insultos, desprecios, desafíos, provocaciones, amenazas, amendrentar.

Físico: Empujones, patadas, golpes, cachetes, bofetadas, palizas agresiones.

Social: Difundir rumores, aislar, ignorar, pintadas, no dejar participar, humillaciones.

Racial: Comentarios xenófobos.

Sexual: Comentarios tipo sexual, acoso, tocamientos, tocamientos con violencia, relación forzada.

Ciberacoso: Maltrato a través de Internet, redes sociales y telefonía móvil.


Es importante que diferenciemos el maltrato de otras situaciones de agresiones en las que se pueden encintrar involucrados nuestros hijos/as.

En situaciones de maltrato entre iguales, debemos tener en cuenta tres aspectos del problema, el de la víctima, los agresores/as y los espectadores/as.

Los padres y las madres deben enfrentarse a este problema sin tapaduras abordando el diálogo sobre el mismo con los hijos/as y con el centro educativo.

Conviene estar atentos a algunos de los síntomas que se pueden detectar:

  • Cambios en el estado de ánimo
  • Nerviosismo, tiene alteraciones del sueño, de la alimentación, tics de forma repentina.
  • Se niega a ir a clase.
  • Tiene algún material destrozado, (cartera, libros), su ropa o bien tiene moratones en su cuerpo que atribuye a caídas y descuidos.

¿Qué hacer si nuestro hijo es víctima?

  • Hablar con nuestro hijo/a, hacerle ver que debe pedir ayuda al profesorado del centro y cuente lo que le pasa.

  • Informar al del centro educativo.

  • Hacerle participar en la toma de decisiones sobre lo que hay qué hacer.

  • Ayudarle emocionalmente sin agobiarle para afrontar la situación.

  • Evitar identificarse con sus sentimientos de victimización para avanzar en la solución del problema.

  • Proporcionarle ayuda psicológica, en caso de necesitarla.

¿Qué hacer si nuestro hijo es el agresor?

Si intuimos que nuestro hij@ tiene conductas abusivas hacia otros, las pautas a seguir son:
  • Hablar con el/lla, decirle que debe pedir disculpas y modificar su comportamiento.

  • Dirigirse al centro educativo pues necesita ayuda al igual que el compañero/a a quién le ha dirigido el maltrato.

  • Investigar sobre su participación en grupos que actúan metiéndose con los demás y hacerle ver que sus conductas son negativas para sí mismos y para los demás.

  • Procurar que rompa esos vínculos que le inducen a portarse mal con los demás y apoyarle para que se sienta seguro/a.

  • Actuar con firmeza y constituirse como modelos positivos a imitar.

¿Y si nuestro hij@ es espectador/a de una situación de maltrato?

Como padres y madres no podemos consentir los efectos sobre el desarrollo social y moral de nuestros hijos/as, si viven el día a día en contacto con las faltas de respeto, la insolidaridad y la crueldad, así, por la necesidad de ser aceptados, algunos chicos/as consienten sumisamente el abuso de poder de otros chicos/as que ejercen el maltrato impunemente, se encuentran en una difícil tesitura, si delatar y correr el riesgo de convertirse en víctimas o bien hablar al profesorado y ser tachado de chivato.


Estos chicos/as necesitan ayuda:

  • Ofrecerles diálogo y reflexión para tomar las decisiones oportunas.
  • Orientarle a afrontar la situación, denunciar los hechos y solidarizarse con las víctimas.
  • Adoptar otra posición social evitando apoyar a los compañeros que maltratan.

¿Qué hacer ante una situación de maltrato en la red?

Para saber si nuestro hijo/a está en una situación de riesgo ante las nuevas tecnologías, debemos saber si está mucho tiempo conectado o bien si las facturas de teléfono móvil son muy elevadas.

De forma preventiva, debemos:

  • Informarles sobre los datos que pueden dar y los que no.
  • Indicarles que deben proteger la información con contraseña.
  • Ofrecerles diálogo y comunicación para que puedan pedir ayuda en situaciones difíciles.


Según la gravedad de la amenaza, caben diferentes acciones:

  • Ignorar el hecho y situarlo en una gamberrada y/o enfado sin importancia.
  • Comunicarlo al centro escolar
  • Avisar a la policía y permanecer desconectados de Internet si la amenaza tiene mayor calado.

La familia ante el maltrato entre iguales